El Ramayana II
Este libro, pertenece a la mitología hindú, es uno de sus libros principales, el cual consta de leyendas escritas por un profeta llamado Valmiki, el cual fue escogido por el Dios Brama, al haber inventado la estrofa lamentándose viendo morir un ave, para componer el poema de la vida y las hazañas de Rama, además se asegura de que aquello, perdurará por toda la eternidad.
Este es un resumen de lo que he podido comprender del libro:
El rey de Kosala, Dasarata, tenía muy contento a su pueblo, todos estaban a gusto y se respiraba paz. El rey tuvo 4 hijos de sus 4 esposas, de Kausalia tuvo a Rama, primogénito y leal, de Kaikei, tuvo a Barata, juicioso, y de Sumitra, tuvo gemelos, a Laksmana y Satrugna, ambos con ímpetu y valientes. Con la cuarta reina no tuvo ningún hijo.
Sita, princesa de otro reino, se casó con Rama, al demostrar su fuerza y valor con una prueba, impuesta por su majestad el Rey Janaka. Se organizó una ceremonia para conmemorarlo y en aquel rito, se desposaron también los hermanos de Rama, Urmina con Laksmana, Mandravi, con Barata y Sruta-Kriti con Satrugna.
Dasarata decidió proclamar a Rama como su sucesor y todos estuvieron de acuerdo, sin embargo Kaikei, obligó a Dasarata, el cual le debía un favor, a que su hijo fuera coronado como rey en lugar de Rama. El monarca se encontró atrapado y se le comunicó a Rama, el día de la ceremonia, de lo que sucedía. Rama, siempre fiel a su padre, decidió aceptar lo que se le encomendaba, ser desterrado por 14 años a los bosques de Dandaka.
Su madre lloraba y sus hermanos estaban furiosos, y aunque Sita no lo dejaba ir, prefirió acompañarlo, al igual que su hermano, a su exilio. Parte de la población, que se vio afectada por la pérdida de la descendencia real, decidió acompañarlos hasta cierto punto.
Desde el camino hasta llegar a la selva, todo transcurría con normalidad, se hacían rituales sagrados para venerar a los dioses, pero Rama aún tenía pesadillas con su madre y con volver.
El príncipe Barata, se enteró de la muerte de su padre y fue a la selva, con la madre de Rama, a comunicárselo a sus hermanos y su cuñada. Le suplicaba a Rama de que debía regresar, ya que el juramento que hizo perdía todo valor. Rama renunció al derecho de regresar por honor a su padre y Barata, que era justo, no cayó en manos de la ambición y trató de ocupar el cargo de rey con humildad.
Tiempo transcurrió y una malvada princesa maga llamada Surpanaka, perteneciente a la tribu de los raksas, los cuales podían cambiar de forma a su antojo, se le insinuó a Rama, el cual lo rechazó y Laksmana, enfurecido, le cortó las orejas y la nariz. Surpanaka furiosa, buscó ayuda de su hermano Ravana, rey de Ceilán, una isla al sur de la India. Este envió a un esclavo para que imitase a Rama, mientras él estaba ausente, por obligación de Sita, Laksmana fue a investigar que pasaba y mientras, Ravana secuestró a Sita, quien le dijo todo acerca de ella y Rama.
Rama y Laksmana se lamentaban por el dolor de haber perdido a Sita. Sugriva, príncipe de los vanars, escuchó aquello y le contó su historia. Su hermano Bali le arrebató a su esposa y su reino, para después ponerle precio a su cabeza. Ambos se solidarizaron entre sí. Sugriva venía acompañado de Hanumana, su fiel escudero mono, el cual juntó un ejército de simios a su disposición.
Una mañana, asaltaron el reino de Bali, con el ejército de monos buscando justicia. Los monos inculcaban temor y confusión a la población, mientras Rama acababa con todo su ejército con su arco encantado que no fallaba un tiro y Sugriva desafiaba a muerte a Bali, quien trató de escapar pero fue asesinado con un flechazo. Sugriva estaba infinitamente agradecido.
Hanumana, rey de los monos, emprendió una cruzada para visitar a Sita a Ceilán y comunicarle todo, para regresar y hacer lo propio con Rama, sin antes incendiar gran parte de la ciudad de Ravana.
Los sabios del reino se reunieron para decidir qué hacer. Vibisana le pidió a Ravana que entre en razón, pero lo menospreciaron. Él, indignado, decide formar una alianza con Rama. El príncipe llamaba al mar, el cual prohibió que se pongan puentes encima suyo, pero autorizó construir una calzada para que crucen él y sus monos.
Los monos trabajaban día y noche durante un mes, para construir la calzada. Cuando estuvo lista, empezó el desplazamiento para una batalla brutal, en la cual, los primates iban perdiendo, hasta que aparecieron Laksmana y Rama en el campo de batalla, arrasando todo a su paso. Sin embargo, compareció el príncipe Indragita, el cual les dio con su lazo en forma de serpiente, estocadas al corazón, dejando casi muertos así a Rama y Laksmana, los cuales fueron dados por fallecidos. Sita fue sacada de su encierro para que aprecie el panorama, pero tuvo la teoría de que su esposo aún seguía con vida. Rama, medio muerto y encadenado a un árbol, recibió un mensaje de un Dios, el cual sanó sus heridas y las de su hermano. Volvieron a luchar. Ravana enviaba a sus mejores guerreros, pero todos fueron derrotados, así que el mismo decidió presentarse en escena. Tras asesinar a Hanumana y a Sugriva y dejar a Laksmana herido, se enfrentó cara a cara con Rama.
Rama lo derrotó, mas no acabó con él y solo le ordenó a marcharse.
Ravana, no aceptando su derrota, convocó a un gigante, que empezó a hacer destrozos y devorar a los simios. Rama lo desafió y con sus flechas sagradas, iba extirpándole sus extremidades una por una, las cuales al caer al suelo, hacían destrozos y mataban hasta a los propios raksas.
Rendidos pues, los demás raksas, Indragita quiso repetir su hazaña y consiguió cumplir su cometido otra vez.
Diambavata, monarca de los osos, habló con Vibisana acerca de lo que había sucedido con Rama y logró que Hanumana, se levantara de nuevo. Le dijo que, en las cimas de los montes del Himalaya, existe una planta capaz de revivir a los difuntos. Danunama, en un esfuerzo mayúsculo, trajo aquellas hierbas y logró resucitar a los simios caídos y a los hijos de Dasarata.
Indragita, tenía otro plan elaborado, para causar el suicido del futuro heredero al trono de Kosala. Decidió tomar a un raksa y hacer que se convierta en Sita, para luego degollarlo, haciendo que Rama lo vea. Una vez terminado esto, Rama estaba en shock, sin embargo Vibisana le aseguró de que Ravana quería contraer nupcias con Sita, razón por la cual hasta ahora no había acabado con ella.
Indragita recriminó al hermano de Ravana por traicionarlo y el alegó, que se había convertido en un hombre recto. Acto seguido, El hijo del rey de Lanka, desafió a muerte al hijo de Dasarata, cayendo muerto Indragita de una vez por todas.
Ravana, a punto de perder la cordura, ordenó a cada habitante del pueblo tomar las armas. Se vivía una masacre total, Ravana estuvo cara a cara con Laksmana y Vibisana y le arrojó una jabalina a su hermano, la cual fue destrozada tras una rápida acción de Laksmana. Ravana, lleno de furia, mató finalmente al hermano del futuro rey. Rama, desconcertado, rindió homenaje a su cuerpo, pero Hanumana, aún conservaba las hierbas sagradas del Himalaya, por lo que lo trajo de nuevo a la vida.
Ravana había escapado y Rama, recibió apoyo de los dioses en forma de carros y armas para aniquilar al monarca de la ínsula. Se desató una feroz batalla nunca antes vista. Al final, Rama termina decapitando a Ravana, pero para su sorpresa, la cabeza de aquel demonio se regeneraba en cuestión de nada, volvió a cortarle la cabeza y así sucesivamente por 7 días completos, cuando los dioses, le entregaron un dardo ígneo, el cual atravesó su corazón e hizo que Ravana se desplome de una vez por todas.
Rama le encomendó al rey mono, que fuera a por su esposa, sin embargo, él no mostró afecto alguno, al contrario, la culpó de serle infiel, por lo que sería condenada a la hoguera.
Los dioses, al ver cual belleza recibiría una gran pena, decidieron que el fuego sea inofensivo. Al cumplir con la prueba, apareció el fantasma de su padre, Dasarata, a quien le pidió un deseo, que los monos, que tan fieles habían sido, vuelvan a la vida y que sus tierras sean llenadas con árboles con frutos, despreciando la hambruna para partícipes de tal entrega. Los 2 hermanos y Sita, regresaron a Ayodita, capital de Kosala.
La ciudad era una fiesta tras el regreso de Rama, Barata, el rey durante su ausencia, le puso las sandalias reales y le mostró su total admiración. Vivisana y Sugriva estaban presentes en la ceremonia y narran las crónicas, que todo el periodo que duró el reinado de Rama, el pueblo se mantuvo de esa forma. No ocurrió siquiera, algún desastre de la naturaleza, la cual se había apaciguado, por toda la armonía, bondad y amor al prójimo.
Su madre lloraba y sus hermanos estaban furiosos, y aunque Sita no lo dejaba ir, prefirió acompañarlo, al igual que su hermano, a su exilio. Parte de la población, que se vio afectada por la pérdida de la descendencia real, decidió acompañarlos hasta cierto punto.
Desde el camino hasta llegar a la selva, todo transcurría con normalidad, se hacían rituales sagrados para venerar a los dioses, pero Rama aún tenía pesadillas con su madre y con volver.
El príncipe Barata, se enteró de la muerte de su padre y fue a la selva, con la madre de Rama, a comunicárselo a sus hermanos y su cuñada. Le suplicaba a Rama de que debía regresar, ya que el juramento que hizo perdía todo valor. Rama renunció al derecho de regresar por honor a su padre y Barata, que era justo, no cayó en manos de la ambición y trató de ocupar el cargo de rey con humildad.
Tiempo transcurrió y una malvada princesa maga llamada Surpanaka, perteneciente a la tribu de los raksas, los cuales podían cambiar de forma a su antojo, se le insinuó a Rama, el cual lo rechazó y Laksmana, enfurecido, le cortó las orejas y la nariz. Surpanaka furiosa, buscó ayuda de su hermano Ravana, rey de Ceilán, una isla al sur de la India. Este envió a un esclavo para que imitase a Rama, mientras él estaba ausente, por obligación de Sita, Laksmana fue a investigar que pasaba y mientras, Ravana secuestró a Sita, quien le dijo todo acerca de ella y Rama.
Rama y Laksmana se lamentaban por el dolor de haber perdido a Sita. Sugriva, príncipe de los vanars, escuchó aquello y le contó su historia. Su hermano Bali le arrebató a su esposa y su reino, para después ponerle precio a su cabeza. Ambos se solidarizaron entre sí. Sugriva venía acompañado de Hanumana, su fiel escudero mono, el cual juntó un ejército de simios a su disposición.
Una mañana, asaltaron el reino de Bali, con el ejército de monos buscando justicia. Los monos inculcaban temor y confusión a la población, mientras Rama acababa con todo su ejército con su arco encantado que no fallaba un tiro y Sugriva desafiaba a muerte a Bali, quien trató de escapar pero fue asesinado con un flechazo. Sugriva estaba infinitamente agradecido.
Hanumana, rey de los monos, emprendió una cruzada para visitar a Sita a Ceilán y comunicarle todo, para regresar y hacer lo propio con Rama, sin antes incendiar gran parte de la ciudad de Ravana.
Los sabios del reino se reunieron para decidir qué hacer. Vibisana le pidió a Ravana que entre en razón, pero lo menospreciaron. Él, indignado, decide formar una alianza con Rama. El príncipe llamaba al mar, el cual prohibió que se pongan puentes encima suyo, pero autorizó construir una calzada para que crucen él y sus monos.
Los monos trabajaban día y noche durante un mes, para construir la calzada. Cuando estuvo lista, empezó el desplazamiento para una batalla brutal, en la cual, los primates iban perdiendo, hasta que aparecieron Laksmana y Rama en el campo de batalla, arrasando todo a su paso. Sin embargo, compareció el príncipe Indragita, el cual les dio con su lazo en forma de serpiente, estocadas al corazón, dejando casi muertos así a Rama y Laksmana, los cuales fueron dados por fallecidos. Sita fue sacada de su encierro para que aprecie el panorama, pero tuvo la teoría de que su esposo aún seguía con vida. Rama, medio muerto y encadenado a un árbol, recibió un mensaje de un Dios, el cual sanó sus heridas y las de su hermano. Volvieron a luchar. Ravana enviaba a sus mejores guerreros, pero todos fueron derrotados, así que el mismo decidió presentarse en escena. Tras asesinar a Hanumana y a Sugriva y dejar a Laksmana herido, se enfrentó cara a cara con Rama.
Rama lo derrotó, mas no acabó con él y solo le ordenó a marcharse.
Ravana, no aceptando su derrota, convocó a un gigante, que empezó a hacer destrozos y devorar a los simios. Rama lo desafió y con sus flechas sagradas, iba extirpándole sus extremidades una por una, las cuales al caer al suelo, hacían destrozos y mataban hasta a los propios raksas.
Rendidos pues, los demás raksas, Indragita quiso repetir su hazaña y consiguió cumplir su cometido otra vez.
Diambavata, monarca de los osos, habló con Vibisana acerca de lo que había sucedido con Rama y logró que Hanumana, se levantara de nuevo. Le dijo que, en las cimas de los montes del Himalaya, existe una planta capaz de revivir a los difuntos. Danunama, en un esfuerzo mayúsculo, trajo aquellas hierbas y logró resucitar a los simios caídos y a los hijos de Dasarata.
Indragita, tenía otro plan elaborado, para causar el suicido del futuro heredero al trono de Kosala. Decidió tomar a un raksa y hacer que se convierta en Sita, para luego degollarlo, haciendo que Rama lo vea. Una vez terminado esto, Rama estaba en shock, sin embargo Vibisana le aseguró de que Ravana quería contraer nupcias con Sita, razón por la cual hasta ahora no había acabado con ella.
Indragita recriminó al hermano de Ravana por traicionarlo y el alegó, que se había convertido en un hombre recto. Acto seguido, El hijo del rey de Lanka, desafió a muerte al hijo de Dasarata, cayendo muerto Indragita de una vez por todas.
Ravana, a punto de perder la cordura, ordenó a cada habitante del pueblo tomar las armas. Se vivía una masacre total, Ravana estuvo cara a cara con Laksmana y Vibisana y le arrojó una jabalina a su hermano, la cual fue destrozada tras una rápida acción de Laksmana. Ravana, lleno de furia, mató finalmente al hermano del futuro rey. Rama, desconcertado, rindió homenaje a su cuerpo, pero Hanumana, aún conservaba las hierbas sagradas del Himalaya, por lo que lo trajo de nuevo a la vida.
Ravana había escapado y Rama, recibió apoyo de los dioses en forma de carros y armas para aniquilar al monarca de la ínsula. Se desató una feroz batalla nunca antes vista. Al final, Rama termina decapitando a Ravana, pero para su sorpresa, la cabeza de aquel demonio se regeneraba en cuestión de nada, volvió a cortarle la cabeza y así sucesivamente por 7 días completos, cuando los dioses, le entregaron un dardo ígneo, el cual atravesó su corazón e hizo que Ravana se desplome de una vez por todas.
Rama le encomendó al rey mono, que fuera a por su esposa, sin embargo, él no mostró afecto alguno, al contrario, la culpó de serle infiel, por lo que sería condenada a la hoguera.
Los dioses, al ver cual belleza recibiría una gran pena, decidieron que el fuego sea inofensivo. Al cumplir con la prueba, apareció el fantasma de su padre, Dasarata, a quien le pidió un deseo, que los monos, que tan fieles habían sido, vuelvan a la vida y que sus tierras sean llenadas con árboles con frutos, despreciando la hambruna para partícipes de tal entrega. Los 2 hermanos y Sita, regresaron a Ayodita, capital de Kosala.
La ciudad era una fiesta tras el regreso de Rama, Barata, el rey durante su ausencia, le puso las sandalias reales y le mostró su total admiración. Vivisana y Sugriva estaban presentes en la ceremonia y narran las crónicas, que todo el periodo que duró el reinado de Rama, el pueblo se mantuvo de esa forma. No ocurrió siquiera, algún desastre de la naturaleza, la cual se había apaciguado, por toda la armonía, bondad y amor al prójimo.
Mi opinión sobre esta historia, es de que, a pesar de ser una buen historia, la cual tiene un argumento interesante y no es tan simple, se incluyen demasiados personajes secundarios, los cuales pueden confundir a la hora de memorizar los nombres para darle un sentido a la historia. Por lo demás estuvo bien, se incluyó bastante el tema de la religiosidad y las creencias hindúes en el protagonismo de las deidades y en los rituales. Sin embargo, los tres primeros capítulos, a mi criterio, no narran nada importante sobre el desarrollo de la historia, sino que, a mi criterio, son cuentos adicionales para ayudar a comprender un poco mejor el texto. A pesar de las adversidades, el bien siempre triunfa sobre el mal, los malos seguirán siendo malos, y los justos, como siempre, tienen a Dios de su lado.
Yara oh!
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